28.4.11
21.4.11
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(En la fotografía, Rhea Volij)
El objetivo de las clases, es abrir un espacio de escucha no habitual del cuerpo, donde el vacío, la quietud de la mente ordinaria y la presencia del cuerpo habitado posibiliten la danza. Butoh es presencia total, busca una danza donde el espíritu se mueve siempre delante del cuerpo. En cierto modo, es una danza del nomovimiento y sí del despliegue de la intensidad que nos transforma, nos deforma, nos devuelve el cuerpo primordial, ese cuerpo enfermo de vida mas no enfermo de normalidad.
Rhea Volij, se formó en danza butoh durante varios años con Sumako Koseki en Francia, donde también tomó clases con Carlota Ikeda y Leone Cats Baril. Completó la técnica del butoh en diferentes seminarios con Miguel Angel Ganiko, Maura Baiocci, Hisako Horikawa, Tadashi Endo, Minako Seki y Sankai Juku. Complementó su formación con las artes marciales desde el kung-fu y el tai-chi, así como con la técnica de Fedora Aberasturi y la danza contemporánea con Catherine Diverrés, entre otros maestros.
3.4.11
Sobre el Butō
El Ankoku Butō (暗黒舞踏, Ankoku Butō) conocido en occidente simplemente como Butō -o Butoh por su transliteración inglesa-, es el nombre utilizado para referirse al distinto abanico de técnicas de danza creadas en 1950 por Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata, que, conmovidos por el fatídico bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, comienzan con la búsqueda de un nuevo cuerpo, el cuerpo de la postguerra, romper con modelos establecidos o estereotipos, con una poética que se caracteriza por ser portadora de una profunda filosofía de vida, que pone por sobre todas las cosas la esencia del ser humano y su necesidad de expresión.
Cabe aclarar que durante esa década, las imágenes de algunos sobrevivientes llenaban las calles. Estos caminaban con sus cuerpos quemados y con los globos oculares reventados y colgando sobre sus mejillas. Así nació el Butō, la danza hacia la oscuridad.
Si bien sus raíces se encuentran en las más antiguas tradiciones folklóricas japonesas (Teatro Kabuky - Teatro Noh) la Danza Butoh reconoce influencias de movimientos europeos de la posguerra, como el dadaísmo y el surrealismo, pero especialmente del expresionismo alemán.
Algunos lo clasifican como un paso intermedio entre la danza y el teatro, otros como una poesía grosera. Sin embargo, uno de los creadores del Butoh, Tatsumi Hijikata (1928-1986) pensaba que su arte tenía el propósito de recobrar el cuerpo primigenio "el cuerpo que nos ha sido robado".
Etimológicamente el termino viene de "BU" (enterrarse con los pies) y "TOH" (para poder volar con los brazos). Esta idea aporta a Occidente una perspectiva diferente, un punto de vista "donde los pies y las manos se puedan juntar, pero por dentro, no por fuera. Es ir a favor de la gravedad yendo al mismo tiempo ir en contra. La idea es romper con la "belleza", con la idea del "yo". Es el anti "yo", el anti "show".
Normalmente involucra movimientos lentos, muy expresivos e imaginativos. La temática del butō es tan amplia como difusa, tocando aspectos fundamentales de la existencia humana. Es habitual explorar la transición entre estados anímicos y, a la vez, el cambio de la forma física del cuerpo humano en las formas más variadas.
Kazuo Ohno (1906 - 2010)
Tatsumi Hijikata (1928 - 1986)
En otra de sus obras Tatsumi Hijikata bailaba con los ojos desorbitados, una falda rosada y un pene metálico de grandes proporciones atado a su pubis. Así Hijikata, junto con Kazuo Ohno dieron un vuelco en 180 grados desarrollando una representación única del cuerpo en movimiento, que desafió lo convencional y que hoy es conocida en el mundo entero. Hijikata murió sin llegar a envejecer, mientras que Kazuo Ōno murió en el 2010 a la edad de 103 años.
Luego de Colores prohibidos Hijikata continuó alterando las formas tradicionales de la danza. Inspirándose en Yukio Mishima, Lautréamont, Artaud, Genet y en el Marqués de Sade, profundizó en lo grotesco, lo oscuro y lo decadente. Paralelamente, exploró la transmutación del cuerpo en otras formas como humo, polvo, fantasmas o animales.
El Butoh es una vanguardia que crea, una danza donde los movimientos se eternizan en estampa y los contenidos alcanzan la densidad expresiva de verdaderas esculturas cinéticas.
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